Abogados y Mediadores versus el Conflicto

 

Hay una gran confusión en la población sobre la definición y la metodología de los tres procesos básicos que conforman los medios alternativos de resolución  de conflictos, a saber la mediación, la conciliación y el arbitraje. El público usuario no tiene porque saber distinguir entre estos procesos, sin embargo los profesionales del derecho si tienen la responsabilidad de informarse y conocer las diferencias, semejanzas y las vías de implementación de estos procesos de  rango constitucional. Sin embargo, por diversas razones, las cuales no son objeto de este articulo, la gran mayoría de los abogados en ejercicio, no solo no manejan los conceptos básicos  de los medios alternativos de resolución de conflictos, sino que lamentablemente, como producto de ese desconocimiento y confusión sobre su implementación y las enormes ventajas que de ellos se derivan, los adversan  y se niegan a utilizarlos. En cuanto a la confusión de la definición y objetivos, de estos métodos, apelando a  lejanos tiempos de la escuela primaria, se me ha ocurrido una tabla  didáctica de fácil recordación: El conciliador aporta soluciones, el mediador genera soluciones y el árbitro decide. Memorice esta oración y le aseguro que por lo menos impresionara a clientes y colegas con la claridad y objetividad con que maneja estos conceptos. Por otra parte, los abogados que adversan estos métodos, argumentan que acudir a la mediación y a la conciliación, para resolver los conflictos que los clientes les han confiado, trae como consecuencia una disminución de los ingresos de sus honorarios profesionales, por concepto de asistencia legal judicial.  Para rebatir esta idea recurriré a una referencia anecdótica: Al finalizar la segunda guerra mundial, el gobierno de los Estados Unidos de América, se percató de que la población de ese país padecía  un grave problema de salud dental, evidenciado por un aumento importante del numero de caries. Por lo tanto, decidió aumentar el nivel de fluor en el agua potable y permitir su uso en las pastas dentales. La reacción de un  vasto sector de los odontólogos fue de preocupación, ya que la lógica predecía que menos caries, menos pacientes y menos honorarios profesionales. La realidad demostró que no era así, puesto que aunque disminuyeron las caries dentales, los odontólogos profundizaron  sus especializaciones abriéndose otros campos que les permitieron resolver patologías más complejas, lo cual a la larga les dio accesos a  obtener mejores y muy merecidos ingresos profesionales. Traslademos esta experiencia al ejercicio del derecho, todos sabemos que los tribunales están abarrotados de expedientes, con litigios que pueden durar hasta diez años, subiendo y bajando en instancias, sin que se publiquen sentencias definitivamente firmes, digamos entonces que hay un problema grave de salud judicial y que el estado constitucionalmente ha decidido implementar los medios alternativos de resolución de conflictos (el fluor en el ejemplo anterior) proporcionando a la población y al foro judicial herramientas que les permitan lograr soluciones pacificas no adversariales de los conflictos. En  la practica, supongamos que Ud. tiene un numero importante de  litigios en curso en diferentes instancias, cuantos de esos casos piensa que podrían solucionarse amigablemente, pero ha sido imposible salvar rencillas, posiciones aparentemente irreductibles, vericuetos legales, espíritu retaliatorio de las partes y como resultado están estancados, consumiendo su tiempo, esfuerzo y para colmo sin que le permita cobrar sus honorarios profesionales. No le parece conveniente y hasta inteligente intentar solucionar aquellos casos que considere conveniente, por medio de la mediación y/o la conciliación, respetando las premisas de que su cliente quede satisfecho y  Ud. reciba su compensación profesional. Con el valor agregado de que en el tiempo libre que le resulta lo dedica a  estudiar y promover la solución favorable del resto de las querellas. Otro de los argumentos que a menudo suele esgrimirse en contra de la utilización de un mediador profesional, es que el abogado considera que no lo necesita, puesto que el mismo es un profesional con una actitud sumamente conciliadora y por lo tanto esta en capacidad de lograr un arreglo directamente con la contraparte. Seria injusto de mi parte negar que transacciones extrajudiciales organizadas y dirigidas por los abogados sean inherentes al  ejercicio profesional. No obstante, si puedo afirmar que  en la gran mayoría de las  ocasiones estos arreglos no prosperan, porque los abogados están en la obligación de defender y preservar los intereses de sus clientes y es lógico que sea así. El abogado es un negociador contratado para defender intereses particulares, en esencia es un negociador de parte. Por lo tanto, es muy difícil deslastrase de la desconfianza y el temor mutuo de que las negociaciones no resultarán en un solución justa Debe quedar claro que no todos los casos son negociables, mediables ni  conciliables, existen y existirán siempre conflictos que deben ser dirimidos ante los tribunales. Los mediadores y conciliadores profesionales no somos adversarios de los abogados, todo lo contrario, estamos entrenados para contribuir con ellos a resolver eficientemente los conflictos de sus clientes, mediante  un proceso en que todas las partes resulten satisfechas con la solución, Somos entrenados para ser neutrales e imparciales ante las partes y estamos totalmente comprometidos con  el principio ético de la confidencialidad. Nuestro desempeño se centra en facilitar las negociaciones, ayudando a los abogados a despejar dudas, abriendo caminos y  generando soluciones que conlleven al beneficio de resolver un conflicto, preservando las relaciones familiares, comerciales, profesionales en los mejores términos posibles. Para concluir le invito a que analice su cartera de expedientes para  determinar en primer lugar cuantos de esos casos estima que necesariamente deben ser litigados y solo se resolverán con una sentencia firme que le puede o no ser favorable. En segundo lugar  cuantos casos podrá solucionar utilizando sus habilidades negociadoras. Una vez hecho este estudio, seleccione uno o algunos de esos casos en ambos grupos, llame a un mediador profesional y consúltele sobre las posibilidades de utilizar la mediación para solucionar dichos  conflicto. Créamelo, no se arrepentirá.