Preguntas frecuentes al mediador, en las conferencias sobre el tema.

En los últimos meses he sido invitados a participar en diversos foros del país, en los cuales se han analizado los Medios Alternativos de Resolución  de Conflictos, asumiendo la responsabilidad de exponer sobre la Conciliación y la Mediación. En estas ocasiones he  observado que hay varias preguntas que casi invariablemente se formulan, no importa el lugar, ni la profesión (casi siempre abogados), ni la especialidad dentro del tema. Por lo tanto, aprovecho esta vía, la cual indudablemente, alcanza un gran numero de lectores, para abordar las respuestas a esas preguntas. Claro esta según mi perspectiva y salvo mejor opinión.

Pregunta: ¿ He litigado durante muchos años y siempre he utilizado la mediación para resolver los conflictos, me puedo considerar mediador?.

Respuesta: No. Litigar y mediar, son antónimos, es como decir que se ha sido boxeador durante 10 años y nunca ha golpeado ni le han golpeado. El abogado litigante utiliza todas las herramientas producto de su estudio, intelecto y experiencia, para probar la razón de su cliente, frente a un tercero (Juez, arbitro) quien decide. Su ejercicio profesional se centra en su habilidad para negociar, defendiendo los intereses de su cliente, por lo tanto no puede ni debe ser neutral ni  imparcial frente al conflicto. La confidencialidad de las negociaciones le pertenecen junto a su cliente y la buena fe se presume mas no es necesariamente parte de las conversaciones en las cuales las partes buscan imponer sus condiciones. Recordemos nuestras aulas de derecho procesal, donde nos decían que en la transacción de un litigio, las partes parten de la idea de que sacrificaran algunas de sus pretensiones, a fin de terminar con el litigio, en otras palabras impera el principio de perder/perder. Todos quedan en el fondo insatisfechas con la transacción, pero la aceptan porque no quedo mas remedio. En la mediación es todo lo contrario, las partes y sus abogados, con la ayuda del mediador proceden a negociar, sin tratar de imponer a ultranzas su punto de vista. La habilidad del mediador se centra en transmitirles a los enfrentados en el conflicto, los principios básicos que he denominado LAS TRES REGLAS DE ORO DE LA MEDIACIÓN. Primera Regla de Oro: LAS PARTES CONTROLAN LA SOLUCIÓN DEL CONFLICTO, EL MEDIADOR CONTROLA EL PROCESO DE LA MEDIACIÓN. El mediador no decide, mas bien mediante las herramientas que ha adquirido,  genera soluciones. En cuanto al control del proceso, es un papel esencial del mediador, pues su objetivo es mantener las condiciones básicas dentro del acto de la mediación de respeto, consideración, buena fe al negociar, voluntariedad, negociaciones clara y que todos comprendan clara y exactamente el acuerdo a que lleguen. Segunda Regla de Oro. EL PASADO NO LO PUEDES CAMBIAR, EL FUTURO SÍ. Es obvio, lo quedo en el pasado, pasó. La mediación no es el momento para achacar culpabilidades, presentar pruebas, preguntar y repreguntar testigos, para eso están los tribunales. En la mediación el énfasis absoluto esta en solucionar el problema con miras al futuro, las partes reconocen el daño que el conflicto les ocasiona y quieren dejarlo atrás. Recordemos  que en la gran mayoría de los casos, las partes en conflicto continuarán de una forma u otra relacionándose, por ejemplo: ex cónyuges que seguirán teniendo hijos en común y comerciantes en el mismo ramo. Aprovecho la oportunidad para compartir una reflexión personal, producto de mis años como litigante, ¿Cuantos de los colegas han perdido la amistad y en ocasiones se han ganado la enemistad, de abogados contrapartes por defender, cada uno de Uds. y en el ejercicio honesto de la profesión, los interese de sus clientes, quienes a fin y al cabo son los que están peleando? En estos casos, los abogados también pueden beneficiarse de la mediación. Tercera Regla de Oro: LO QUE SE EXIGE PARA CERRAR UNA NEGOCIACIÓN, NO ES NECESARIAMENTE QUE SE NECESITA PARA ESTAR SATISFECHO CON EL RESULTADO. Es una gran verdad, cuantas veces las partes se anclan en lo que los mediadores llamamos “punto muerto”, cuantas veces las personas en conflicto hacen que sus condiciones se conviertan en “cuestión de honor” y por ultimo cuantas veces ha oído Ud. a su cliente o Ud.  mismo  ha utilizado la táctica “aquí me planto, para que sufra el otro”. Estas posiciones son absolutamente negativas y no tienen cabida en la mediación, lo cual no quiere decir que los mediadores no tengamos que enfrentarlas rutinariamente; nuestra misión es explicar los beneficios que conllevan adherirse voluntariamente a estas tres reglas de oro. En conclusión  el objeto de la mediación, consiste en que las partes contrariamente al sabor amargo de una solución transaccional, signada con el perder/perder, puedan llegar a un acuerdo de beneficio mutuo. Este ultimo concepto ha sido introducido recientemente en la literatura pertinente a la mediación y se contrapone a la idea de ganar/ganar, en la cual a las partes en conflicto, les cuesta dejar de ser competitivos en las negociaciones. El concepto de beneficio mutuo, desecha  la pugnacidad y enfatiza  lo beneficioso que resulta dejar atrás el conflicto, para poder dedicar el esfuerzo, personal o el de la organización  envuelta en la disputa, para lograr metas más productivas, olvidándose del desgaste emocional, físico y económico de un litigio.

La segunda pregunta: ¿Que hay que hacer para convertirse en mediador y/o conciliador?. La responderé el próximo mes.

Autor: Oscar J. Franco O. Abogado, Conciliador-Mediador

Presidente del Centro Venezolano de Conciliación y de Mediación.

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