LA RESPONSABILIDAD

Editorial

La Responsabilidad

(Responsibility)

Si hay alguna cosa en que los peruanos estamos de acuerdo es en nuestras discrepancias, tanto de ideas como de posturas. Cuando las autoridades políticas y administrativas deciden, "en representación" de la sociedad, determinadas formas de solucionar o afrontar los problemas nacionales; lo ideal sería buscar el consenso y a partir de allí aunar esfuerzos para hacerlo bien; sin embargo, aún en situaciones donde supuestamente los peruanos, como sociedad organizada en pro de la armonía y el desarrollo, deberían estar mayoritariamente de acuerdo, surgen las críticas destructivas y ponzoñosas, así como las actitudes arribistas de quienes no ven más allá de su vereda.

Vamos a ilustrar las afirmaciones anteriores con dos breves y contundentes ejemplos: cuando el Alcalde de Lima, decide por fín, intentar la recuperación del Centro Histórico de Lima, con todos los sacrificios que ello conlleva, surge la figura del Señor Ministro de Economía que "opina" que esos recursos invertidos por el Alcalde serían más útiles aplicándolos a la generación de empleo; y es más, ni en el lamentable y reciente suceso acaecido en la residencia del Embajador de Japón; estamos de acuerdo, pues mientras el Poder Ejecutivo intenta la solución pacífica a la crisis de los rehenes, el Servicio de Inteligencia "sorprende" a todos con sus artificios mal elaborados, y la prensa nacional e internacional entrega sus espacios al Señor Cartolini y secuaces.

Los hechos y las palabras constituyen la interpretación, ya sea individual o colectiva, del entorno que nos rodea; es por ello que se requiere de determinado consenso para lograr los objetivos grupales. Y si, como es nuestro caso, las posturas son más importantes que los objetivos, Cómo pretender lograr la estabilidad social, elemento social de todo desarrollo equilibrado?

Es el momento de dejar de esperar que otros hagan lo que nosotros no hacemos, y también, es el momento de dejar de criticar solo " por amor al arte". Asumir todas nuestras responsabilidades es, sin duda, un gran peso, pero al final obtendremos una gran satisfacción.

Quienes tienen el poder de decisión, y quienes influyen en ese poder, deben tener muy en claro que el verdadero objetivo de la política es el bienestar del pueblo; y nosotros, que juntos también podemos influir en la toma de decisiones, tenemos el deber y la responsabilidad de exigir que se cumplan nuestros derechos, de hacer de nosotros verdaderos ciudadanos.

Es por ello, que en nuestro primer editorial, ponemos a su disposición nuestra voz, que será de ahora en adelante, y con su ayuda, un punto de apoyo más en nuestro camino.

(This editorial is an opinion about the situation occurred between Mr. Alberto Andrade, Mayor of Lima, and Mr. Camet, Minister of Economy, in a conflict scene and the occupation of the Japanese Ambassadors Residence by MRTA in Peru.

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